30 de Junio 2005
Hasta hace algunos años, el club Cheetahs de Las Vegas era mi antro de strippers favorito de la Tierra. Era divertido ir allí tan sólo a pasar un buen rato, siempre podías escuchar buen RocknRoll y conocer a damas de mala vida. La banda sonora era impecable: Mötley Crüe, NIN y compañía, y tenía gracia tropezarte con rockstars de vez en cuando. Una de esas noches locas de Cheetahs me encontré, por ejemplo, al petardo que cantaba en Orgy. Y para colmo, las chicas que bailaban en ese encantador antro y que obsequiaban a los clientes con fogosos lap dances solían ser rockeras. Todavía recuerdo a una de ellas que habría matado por Janes Addiction.
Mi hora favorita en Cheetahs era las seis de la mañana. Cuando las chicas estaban borrachas y había pocos clientes en la sala, era divertido charlar con ellas, sin verte obligado a pasar por el ritual del lap dance. No tengo nada en contra de los lap dances, de hecho es algo que siempre me divirtió, pero disfrutaba más observando a los freaks que se dejaban caer por allí y las escenas surrealistas que se producían. Algo especialmente morboso era ver a tipas con look de modelos colocando dólares en las bragas de las strippers, mientras se mostraban cada vez más excitadas. Si visitas un club para adultos en España, lo más fácil es que te encuentres sólo a un montón de camioneros sudorosos con ganas de violar a alguien, pero en lugares como California y Nevada, este tipo de clubs atraen a una clientela mucho más selecta.
Por desgracia, al cabo de un tiempo empecé a ver escenas desagradables en Cheetahs. Podéis imaginar a lo que me refiero, lo típico en estos casos: clientes que se propasaban con alguna chica y recibían una paliza de manos del gorila de turno, etc., y dejó de ser un lugar tan acogedor como había imaginado en un principio, pero de todos modos es un antro que recomendaría a cualquiera que visite Las Vegas por primera vez en busca de acción.
29 de Junio 2005

Pocas veces me he sentido tan inquieto y excitado antes de un concierto como aquel 31 de agosto de 1991 en el Wembley Stadium. Era mi primera vez con Guns NRoses, a pesar de que había seguido a la banda mes tras mes desde el verano del 87, y no tenía ni la más mínima idea de lo que iba a ver y escuchar esa noche. Conocía el set list de esa gira, pero ni yo ni casi nadie de los presentes en Wembley aquel día habíamos tenido oportunidad de escuchar gran parte de los temas que interpretaría el grupo en su concierto. Los dos volúmenes de Use Your Illusion aún no se habían publicado, de modo que la situación no podía ser más inusual: un show en un estadio para 60.000 personas, y un repertorio de temas que nadie conocía! Sólo Guns NRoses podían atreverse a hacer algo así.
Los Guns contaron con unos teloneros de lujo en ese show en concreto, nada menos que NIN y Skid Row, aunque debo admitir que en su momento mostré una indiferencia total por ambas bandas. No me gustaban Skid Row y no sentía nada especial por NIN; una lástima, porque con el tiempo terminaría disfrutando mucho con los dos primeros álbumes de Skid Row, y en lo referente a NIN, se convertirían en una de mis bandas favoritas de lo 90 desde que escuché Broken. Aquel día ni siquiera llegué a ver a NIN, y no me gustó el show de Skid Row, lo único que deseaba era asistir de una maldita vez a un concierto de Guns N Fuckin Roses.
Aquél fue un verano muy espectacular en cuestión de conciertos en Londres. En el plazo de tres semanas pudimos ver un Donington memorable (¡Black Crowes en su gira de Shake Your Money Maker!, ¡Mötley Crüe presentando Decade Of Decadence!, ¡el retorno de AC/DC!, ¡Metallica en su tour del álbum negro!), un Reading Festival con muy buenos momentos (¡Nirvana poco antes de publicar Nevermind!, Iggy Pop, Babes In Toyland...) y el esperadísimo show de los Guns en Wembley.
A pesar de que los Illusions aún no habían visto la luz, sonaba ya en todas las emisoras de radio el nuevo single You Could Be Mine, y el verano anterior habíamos tenido oportunidad de escuchar también el tema Civil War en un álbum benéfico, de modo que no había queja alguna, a juzgar por la calidad y la garra de ambos temas y teniendo en cuenta lo que nos habían ofrecido estos tipos en Appetite For Destruction y Lies, la verdad es que Use Your Illusion prometía ser el gran acontecimiento discográfico del año.
Nunca olvidaré lo que sentí al entrar en aquel recinto, había verdadera electricidad en el ambiente. Se trataba de una cita histórica, y la mayoría de los presentes eran conscientes de ello.
Siguiendo la tradición G NR, el show se atrasó bastante, pero los organizadores calmaron a las masas mostrando en las pantallas de video los pechos de las chicas del público. Nunca me he sentido muy a gusto en las primeras filas de los estadios, pero en aquella ocasión decidí situarme en el sector de fans más histéricos, y se vivieron escenas muy cómicas durante la larga espera. A diferencia de otros shows masivos, en donde la gente empieza a perder los nervios cuando deben esperar veinte minutos más de lo previsto, allí reinaba un ambiente festivo propio de un show de Van Halen en 1984 o de Aerosmith en 1975, no veías a nadie irritado entre el público, sino más bien todo lo contrario, sólo recuerdo a tipos bebiendo como condenados, tetas por todas partes, cánticos hard rockeros... El individuo que tenía justo delante mío, sin ir más lejos, optó por sacarse el miembro y orinar allí en medio, mientras giraba sobre sí mismo para proporcionarnos un poco de espectáculo.
Cuando finalmente salió la banda a escena, la imagen inicial fue de confusión total: Axl ataviado con faldas escocesas y corriendo de un lado a otro como si le fuese la vida en ello, mientras vociferaba uno de los nuevos temas más adrenalínicos, nada menos que Perfect Crime. El recuerdo que conservaba en mi memoria de GNR en directo era la grabación televisiva del Ritz, y desde luego tenía poco que ver con aquello. No esperaba ver a Axl corriendo de un lado a otro del gigantesco escenario durante dos horas y media, era evidente que una era había muerto y daba comienzo otra etapa muy distinta en la carrera de Guns NRoses. Se acabó el Axl Rose de cuero negro y botas de cowboy de aquellos Guns que ejercieron de teloneros de lujo para bandas como Aerosmith, The Cult o Mötley Crüe, en estos nuevos Guns NRoses todo sería muy diferente: la puesta en escena de Axl, la actitud mucho más dinosáurica y épica de Slash, esa batería más pesada de Matt Sorum... Pero, qué diablos, seguían siendo la mejor banda del mundo.
No todo fue maravilloso en aquella actuación de Wembley, pero de todos modos el show estuvo plagado de momentos memorables. Ahí estaba Izzy con ese aura tan especial que siempre le ha caracterizado, Slash con su enorme carisma, Duff aportando siempre el contrapunto más Punk Rock, y un Axl tan imprevisible y enloquecido como de costumbre. El concierto estuvo a punto de venirse abajo en varias ocasiones a causa de los cambios de humor de nuestro querido W.A.R., pero por fortuna pudimos presenciar una actuación completa de la banda. Mucha gente se sintió molesta en aquella época por los famosos cruces de cables de Axl, pero lo cierto es que su actitud escénica aportaba un elemento de peligro y confusión a los shows de Guns NRoses que a mí personalmente siempre me gustó. De hecho, vi a Guns NRoses en otras ocasiones en las que Axl parecía sentirse más calmado y feliz, y fueron actuaciones menos brillantes. En Wembley, el rey de los temper tantrums se mostró especialmente irritado por quién sabe qué, y ofreció una actuación muy furiosa. Parecía odiar a todo el mundo, la prensa, los fans, Inglaterra, absolutamente todo, y se encontraba en un ego trip tan excesivo que habría sido capaz de mandar a la mierda a 60.000 fans sin pensárselo dos veces. En un momento dado, la tomó con alguien de las primeras filas (¡un clásico en todos los shows de Guns NRoses!), y permaneció mirando fijamente al tipo durante gran parte de un tema, sin cantar ni una sola estrofa. Duff se acercó a él, le dio unas palmaditas en la espalda y le pidió que olvidase el incidente, pero Axl siguió unos momentos más perdido en su mundo y probablemente calculando la distancia que separaba el escenario de las vallas, para solucionar el asunto con los puños, como haría en tantas ocasiones a lo largo de esa gira. Cualquier cara de culo fan de Nada Surf o de Yo La Tengo se reiría de una escenita así, pero a mí siempre me pareció interesante que el líder de una banda tan masiva como Guns NRoses fuese tan deliciosamente irresponsable.
No, no es necesario beber Jack Daniels y golpear a fans en los conciertos para liderar una gran banda de RocknRoll, pero si todos los grupos fuesen como U2, nos aburriríamos mucho asistiendo a conciertos de Rock. Uno de los aspectos más atractivos de los Guns de esos años era el hecho de que realmente vivían ese lifestyle de rockstars irresponsables, y teoricamente no estaban capacitados para hacer actuaciones en estadios de 60.000 personas, pero lo hacían de todos modos! Axl no respetaba reglas tan básicas de este negocio como no anular shows a última hora por caprichos personales o no crear disturbios en recintos masivos, Duff tenía serios problemas para mantenerse en pie en los shows mientras trataba de recuperarse de sus contínuas borracheras, Slash acababa de dejar la heroína para caer en un océano de alcohol, Izzy ni siquiera viajaba con sus compañeros de grupo y pasaba más tiempo saltando con su skate que acudiendo a pruebas de sonido... Teniendo en cuenta lo caótico de la situación, era un milagro que los conciertos saliesen tan bien en la mayoría de los casos.
Cuando años después conocí a Duff, hablamos un rato de esa época, y me pidió perdón por si acaso había coincidido conmigo en aquellos tiempos, porque no recordaba períodos enteros de su vida, a causa de las drogas y el alcohol. De hecho, había estado a punto de morir por culpa de sus excesos. Y no, no nos habíamos conocido en la época de los Illusions, pero su comentario fue gracioso.
Recuerdo muchos flashbacks interesantes de aquel show en Wembley: la elegancia de Izzy en escena, lo bien que sonaron todos los viejos temas del grupo (¡canciones que tan sólo tenían cuatro años de antigüedad y ya parecían tan clásicas como cualquier himno de los Stones o de Lynyrd Skynyrd!), el sonido tan característico de la guitarra de Slash, la capacidad de Mighty Axl para manejar a las masas a su antojo...
El pasado sábado, mientras veía la maravillosa actuación de Mötley Crüe en Zaragoza, no pude evitar echar de menos a los Guns clásicos en más de una ocasión. Un retorno de esos Guns originales que tantas alegrías nos dieron en otra época, es algo que probablemente no llegarán a ver nuestros ojos, pero quién sabe, nadie habría apostado por una reunión de los Sex Pistols o de los Stooges hace veinte años, y ya veis, ahora es una realidad. Mientras tanto, nos conformaremos con los recuerdos.
28 de Junio 2005
Fue probablemente el libro que despertó mi interés por el lado oscuro de Hollywood, tal y como les pasó a miles de personas en los 70s. Esa foto tan sleazy de Jayne Mansfield en portada, mostrando su generoso escote, recuerdo que me fascinaba en aquella época, y el libro en cuestión es tan emblemático como cualquier disco clásico de Aerosmith o como cualquier peli legendaria de Russ Meyer. Me refiero a Hollywood Babylon, el libro que en cierto modo le devolvió al glamour perdido al Hollywood clásico, aunque fuese destapando sus trapos sucios y desmitificando a muchas de sus estrellas. Hoy en día existen otros libros similares, pero en el año de su publicación, 1975, no había nada igual, fue una enorme sorpresa para todo el mundo: las viejas glorias de Hollywood, los fans, la prensa...
Todavía conservo la primera copia del libro que cayó en mi casa en los 70s, y la verdad es que es un engendro entrañable. En esa época, el libro siempre pasaba de mano en mano en mi familia, era la lectura perfecta para quemar el tiempo muerto. Si deseabas tomarte un respiro de quince o veinte minutos, no había nada mejor que este libro. Leías los detalles sobre el suicidio de Lupe Velez o las correrías sexuales de Errol Flynn, y seguías adelante con tu vida.
Con el paso del tiempo, muchos de quienes disfrutamos este libro en su momento, decidimos profundizar un poco más en la vida de cada estrella, pero de todos modos siempre tendremos presente todos esos relatos de excesos y decadencia que leímos por primera vez en Hollywood Babylon.
El autor del libro, Kenneth Anger, tal vez no derroche humanidad, pero lo que nadie puede poner en duda es que el tipo sabía de lo que hablaba. Alguien como él, que creció en el seno de la industria cinematográfica, y que terminó siendo cineasta, estaba capacitado para hablar de todos los grandes colosos de Hollywood: Valentino, Harlow, Mitchum, Crawford, Flynn, Grant... Y, sí, podría haber sido más elegante en su libro, pero prefirió darle el enfoque más deliciosamente sensacionalista posible a su obra, y nosotros se lo agradecemos! Qué puedo decir, siempre he adorado ese libro: los comentarios malintencionados de Anger, las excelentes fotos de su archivo personal... Todavía en la actualidad puedo pasar un buen rato viendo todas esas imágenes de Clara Bow en ropa interior, William Randolph Hearst divirtiéndose en sus fiestas hollywoodenses, Mitchum saliendo de prisión, Errol en su barco, etc.
Años después, a mediados de los 80s, Anger publicó el segundo volumen de Hollywood Babylon, y desde luego no defraudó a sus seguidores. Terrible portada (la peor foto de Liz Taylor que he visto en mi vida), pero muy buen libro. En esta ocasión, Anger nos habló de la Black Dahlia, el salvaje lifestyle de Jimmy Dean, las bacanales lésbicas de Joan Crawford (incluyendo fotos muy jugosas de Joan desnuda en los brazos de otra mujer), los suicidios célebres de Tinseltown, etc.
Y bien, os preguntaréis si existe un tercer volumen de Hollywood Babylon. Pues parece ser que sí, pero es más que probable que jamás llegue a ver la luz. En su tercer libro, Anger ha masacrado al Hollywood de las últimas décadas, y sus editores no se atreven a publicarlo, por temor a la lluvia de demandas millonarias que les caerán encima. Anger detesta a la mayor parte de las estrellas actuales, y lo ha dejado bien claro en su Chinese Democracy particular, que debería haberse publicado hace ya unos cuantos años. Mientras esperamos a que el milagro se produzca y el libro llegue a las tiendas de una maldita vez, quizá podamos disfrutar un nuevo film de Kenneth Anger. Entre sus posibles proyectos se encuentran una película sobre Aleister Crowley (Anger siempre compartió con Jimmy Page su fijación con Crowley) y... ¡un biopic dedicado a Elliott Smith! Sinceramente espero que se centre en la película sobre Crowley y se olvide de Elliott Smith, porque no creo que alguien como él sea la persona más indicada para llevar la vida de Elliott a la gran pantalla.
8 de Junio 2005
Es sorprendente que, a pesar de todos los despropósitos con los que nos han obsequiado Gene Simmons y Paul Stanley en los últimos dos o tres años, todavía resulte tan excitante ser fan de Kiss. Lo que crearon estos tipos en su día fue tan especial, que ni tan siquiera ellos mismos pueden estropearlo. Ves a Gene Simmons tratando por todos los medios de convertirse en el rockstar más detestable de la tierra, y sin embargo no te afecta en absoluto lo que pueda hacer con su vida, porque es evidente que ese sujeto que publicó un disco con un título tan apropiado como Asshole, nada tiene que ver con el legendario God Of Thunder. Yo por lo menos no veo relación alguna entre aquel demonio que cantaba Watchin You y este sujeto sin dignidad que versionea temas de Prodigy e interviene en reality shows televisivos. Tampoco me importa gran cosa que Simmons y Stanley arrastren el nombre de Kiss por el fango en la actualidad, girando con dos impersonators de Ace y Peter, e incluso iría a alguno de sus actuales shows si tuviese oportunidad, porque al fin y al cabo pasaría un buen rato escuchando canciones que han significado mucho en mi vida, y la experiencia no creo que empañase el recuerdo de aquellos Kiss que marcaron mi adolescencia.
Muchos fans ofendidos verán las cosas de otra forma, pero yo la verdad es que siento el mismo entusiasmo de siempre por los Kiss clásicos, y atravieso todo tipo de fases muy cómicas relacionadas con ellos. Un día decido que debo darle una nueva oportunidad al primer disco en solitario de Peter Criss, y lo escucho una vez más de un tirón. Hey, tal vez sea como el disco en solitario de Dennis Wilson!, quizá termine convirtiéndose en algo verdaderamente especial para mí si trato de entender lo que sentía el Gato cuando grabó esas canciones! Pero... no, la experiencia vuelve a ser decepcionante, aunque se disfruta de todos modos! El siguiente antojo tiene que ver con Ace Frehley, y decido escuchar RocknRoll Over prestando atención tan sólo a su guitarra. Olvido que existen Paul, Gene y Peter, trato de escuchar sólo la guitarra de Ace desde que empieza hasta que finaliza el disco, y en este caso, la experiencia es plenamente satisfactoria.

Quizá Gene Simmons tenga ya poco que ver con el diablo que nos fascinaba en los 70s, tal vez el éxito le haya transformado en otra persona, pero sin embargo algunos de nosotros no hemos cambiado demasiado con el paso de los años y seguimos sintiendo lo mismo cada vez que abrimos la doble carpeta del Alive II, por ello es difícil perder entusiasmo por esta banda a pesar de las circunstancias. Pienso en el pasado, y todos los recuerdos relacionados con Kiss son mágicos. Puedo recordar el rictus de horror en los rostros de mis compañeros de clase cuando, a mis diez u once añitos, decidí colocar un poster de los cuatro monstruos maquillados en clase. El poster duró poco, varios idiotas decidieron quejarse al director de la escuela porque... ¡esos tipos maquillados les daban miedo!, ¿podéis imaginar algo así?, ¡les daban miedo! Yo me había criado escuchando RocknRoll en casa y acudiendo a conciertos cada semana, así que me costaba entender que Kiss pudiesen darle miedo a alguien, pero así eran las cosas en aquellos años.
Ahora suena ridículo, pero en esa época mucha gente relacionaba a Kiss con el satanismo, las torturas de animales, etc. La era de Internet todavía quedaba lejos, había poca información al respecto, y Kiss tenían un aura maligna realmente atractiva para quienes seguíamos al grupo. Es imposible explicarle ahora a alguien que no lo haya vivido, por ejemplo, la extraordinaria curiosidad que sentíamos sus fans por conocer la identidad real de los cuatro miembros de Kiss. Deseabas ver sus rostros de una maldita vez, tras haber pasado tantos años escuchando sus discos, y al mismo tiempo casi preferías que no diesen ese paso jamás. Todos temíamos que el sueño se viniese abajo y de pronto perdiesen su magia y se transformasen en un grupo del montón.
Ni recuerdo la cantidad de horas que pasé contemplando la portada de Unmasked en su día. Ese pequeño cómic de los paparazzis tratando de captar una imagen furtiva de Kiss sin maquillaje tenía un tremendo encanto. Escuchaba una y otra vez el meloso hit-single Shandi, mientras me preguntaba si la ilustración en la que Gene casi mostraba su rostro era fiel a la realidad. Qué tiempos aquellos... Es divertido recordar ahora que, pese a ser una de las bandas más grandes del RocknRoll, Kiss se convirtieron también en pop idols que rivalizaban con Travolta, Village People, Olivia Newton-John, Leif Garrett, Donna Summer... en fin, la creme de la creme. De hecho, siempre relacionaré el single de Shandi con el Can't Stop The Music de Village People, porque se publicaron a la vez y sonaron hasta la saciedad en las radios. A finales de los 70's, yo combinaba mi lectura de Popular 1 con la compra habitual de la revista alemana Pop, en donde Kiss aparecían continuamente, compartiendo páginas con Village People y Starsky & Hutch.
Ni que decir tiene que ser un fan de Kiss en España en aquellos tiempos no estaba muy bien visto. Muchos rockeros seguían a bandas sinfónicas como EL&P o Genesis, otros preferían el Punk Rock de los Pistols y los Clash, o el RocknRoll de los Stones y Rory Gallagher, pero muy pocos combinaban todo eso con Kiss. Increiblemente, bastante gente consideraba a Kiss un grupo hortera para quinceañeras. Así eran las cosas entonces: para unos, Kiss eran el Diablo, otros les consideraban pop bubblegum, y para sus fans Kiss eran simplemente The Hottest Band in the World.
Posteriormente, en 1983, llegaría Lick It Up, el inicio de la era sin maquillaje. Y, bueno, si exceptuamos el detalle de que descubrimos que Kiss eran mucho más feos de lo que imaginábamos, nada cambió realmente. Su gira del 83 fue memorable, e incluso se superaron en el siguiente tour (Animalize), como podéis comprobar en el inolvidable video en directo Animalize Live Uncensored, una de mis cintas favoritas de los 80s.
Han pasado veinte años desde entonces (!) y sigue siendo un orgullo ser fan de Kiss. Para celebrarlo, creo que abriré otra cerveza y escucharé Alive II una vez más.
2 de Junio 2005
Ya es una realidad, Trent Reznor ha vuelto, con nuevo disco y una gira que pasará este mismo mes por España, y para celebrarlo NIN son los protagonistas de nuestra portada de Junio. En el nuevo número podéis encontrar una entrevista con Trent Reznor y la discografía completa de NIN comentada. El reportaje lo firman Alberto Díaz y Magdalena Navarro.
Este mes también nos visitan Mother Superior, una de las mejores bandas de la actualidad. James Beaton, amigo del grupo desde hace años, se ha encargado de entrevistarlos en exclusiva para el Popu en la célebre Mothership, centro de operaciones de la banda.
Otro de nuestros artistas favoritos, Gary Louris, responde a las preguntas de J.L. Fernández y nos confirma la triste noticia: Jayhawks ya no existen.
J.L. Fernández se ha encargado además de entrevistar este mes a Les Claypool. A lo largo de siete páginas, el inquieto líder de Primus habla de los mil y un temas, incluyendo sus colaboraciones con Tom Waits.
Siguiendo con músicos de primera fila, en Popular 1 tenemos el honor de contar de nuevo con la presencia de Warren Haynes. En la reciente gira de Govt Mule, Jordi y Sergio Del Río charlaron con el extraordinario guitarrista.
Charly 90, por su parte, nos obsequia con una fabulosa entrevista con Hanoi Rocks en la que Michael Monroe habla en profundidad del nuevo disco del grupo, "Another Hostile Takeover", y Mickey Ribera hace lo propio con Enuff ZNuff.
Además, en este Popu podréis leer entrevistas con Bottle Rockets, Buddy Miller, Slim Jim Phantom y Turbonegro, y un No Me Judas dedicado a alguien que a mí personalmente me ha obsesionado durante años.
Quienes participaron en ese rodaje, eran conscientes del riesgo que corría Wendy