31 de Mayo 2005

Supongo que es algo muy habitual, todos sentimos predilección por figuras underground que jamás captarán la atención de las masas, pero que sin embargo han marcado nuestra vida. Y es fácil que, si coincides con alguien que comparta tu interés por ese artista, ese cineasta o esa banda, la conversación fluya como si conocieses a esa persona desde hace años. Es algo que me ha ocurrido en muchas ocasiones en relación a Wendy O. Williams, por ejemplo. Cada vez que me he tropezado con alguien que admiraba a Wendy O., la conexión ha sido instantánea. Recuerdo el día en que conocí a Cheri Lovedog (una leyenda de la escena rockera angelina, ex-guitarrista de la banda de los 80s Lovedog y autora del guión del film Prey For RocknRoll), esta mujer sólo tuvo que hacer una cosa para ganarse mi respeto eterno: mostrarme el precioso tatuaje de Wendy O. que cubre una de sus piernas. Cuando alguien llega al punto de tatuarse la imagen de Wendy O. en su propia piel, es que definitivamente ama el RocknRoll.
Cheri Lovedog
El día en que murió Wendy fue especialmente amargo para mí. Jamás llegué a conocer a Wendy en persona y sólo pude verla una vez en directo en su gira menos brillante, pero siempre fue como una amiga en la distancia. Su música me había acompañado durante toda la década de los 80s, y desde que dejó la música había pensado en ella a menudo, me preguntaba cómo diablos podría adaptarse Wendy O. Williams a una vida de tedio y rutina. Nadie volvió a hablar de ella en la prensa, era como si jamás hubiese existido, pero quienes seguimos sus andanzas en los lejanos 80s todavía la teníamos muy presente. Leí la noticia de su muerte en un triste periódico hispano, en donde no le dedicaron más de seis líneas: Fallece la cantante del grupo Plasmatics, Wendy O. Williams, famosa por... blah, blah, blah.... Aquello fue tan triste... ni una sola mención en ningún otro medio, su muerte no pareció importarle a nadie. Wendy O. Williams acababa de volarse la cabeza en un bosque, y sin embargo nadie pareció lamentarlo, ni tan siquiera hubo reacción alguna en el mundo del Rock, si exceptuamos los comentarios de Lemmy en sus shows de aquella época.
Y bien, han pasado los años y todo sigue igual, da la impresión de que Wendy O. Williams no haya existido jamás. No se habla nunca de discos como Coup DEtat o WOW, nadie reivindica su figura... en fin, qué más da, como mínimo una minoría de fans sabemos que ella fue la más grande.
Recientemente volví a ver su clip de Its My Life, y recordé las locuras que hizo Wendy en ese rodaje. Si disfrutasteis con el video del tema Damned de los Plasmatics, en donde Wendy estrellaba un bus escolar contra una muralla de televisores (sin dobles, ni medidas de seguridad de ningún tipo) y no habéis tenido oportunidad de ver su clip de Its My Life, deberíais haceros con él. En ese rodaje, Wendy llevó su pasión por el riesgo a límites verdaderamente extremos. En una secuencia, aparecía conduciendo un descapotable a través del desierto, y en un momento determinado una avioneta se situaba sobre el coche, Wendy se agarraba a la escalerilla del aeroplano y abandonaba el coche a 70 millas por hora.
El piloto encargado de recoger a Wendy con su avioneta, un tipo llamado Chuck Wentworth, jamás había hecho nada igual antes. Lo lógico en una escena de esas características habría sido que Wendy hubiese utilizado un arnés de seguridad, y en lugar de recurrir a una avioneta, hubiesen empleado un helicóptero (por motivos obvios, resultaba más fácil llevar a cabo esa maniobra con un helicóptero que con una avioneta), pero Wendy quiso hacer las cosas a su manera.

Fue un rodaje suicida. Para que el coche siguiese adelante mientras Wendy trepaba por la escalerilla del avión, era necesario bloquear el acelerador, eso significa que en el momento en que Wendy emprendiese el camino, le habría sido imposible detener el coche, y para añadir más riesgo, llenaron el coche de explosivos programados para explotar minutos después, y Wendy condujo el auto directamente hacia un acantilado. Bonita situación, ¿eh? Su única posibilidad de salir con vida de esa locura era trepar por la escalerilla del avión, y si el truco del avión no funcionaba, Wendy perecería.
Quienes participaron en ese rodaje, eran conscientes del riesgo que corría Wendy, pero era imposible cambiar sus planes. Una mujer que en el pasado había volado coches en conciertos y que había peleado con polis a puñetazo limpio, no se sentía intimidada facilmente ante este tipo de situaciones. Y lo hizo!, y, sí, efectivamente todo salió bien. Para la posteridad quedan las fotos que ilustran la columna hoy, y uno de los mejores clips de los 80s.
11 de Mayo 2005
Fue el gran acontecimiento del momento para muchos de nosotros. ¡El retorno de Alice Cooper! Todo empezó con un fantástico single, Hes Back (The Man Behind The Mask), la canción perfecta para servir de banda sonora en otra de las odiseas sangrientas del amigo Jason. El día que vi por primera vez el correspondiente clip de ese tema, simplemente no podía creerlo. Era un hecho, ¡Alice había regresado! Ahí estaba Alicia, con su look clásico y un tema que desde luego tenía el suficiente potencial como para arrasar en los charts. No era el Alice gordo, alcoholizado y decadente de los días de Lace & Whiskey, ni el Alice loquísimo e inclasificable de Dada, aunque costase creerlo acabábamos de recuperar al Alice Cooper clásico.
La confirmación de que Alice había vuelto para quedarse fue su disco Constrictor, un álbum que yo en su día pinché hasta quemarlo, y que sirvió para que nuestro hombre se embarcase en un tour de comeback. Nunca olvidaré la portada del Popu (probablemente de algún número de 1986 o principios del 87) en la que aparecía una nueva foto de Alicia en directo. En el correspondiente artículo, publicamos también una foto de su nuevo guitarrista, una montaña de músculos llamado Kane Roberts. Desde luego, esa gira prometía ser la clase de acontecimiento que te llevas a la tumba.
La única oportunidad que había tenido de ver a Alice Cooper en directo anteriormente por desgracia se vino abajo en el último momento. Hablo, obviamente, de la gira de Special Forces, que debería haber pasado por España, y que como recordaréis se canceló a causa de una huelga de camiones en la frontera. Aquello fue un golpe muy duro, recuerdo que tenía mi entrada y había pasado meses imaginando cómo sería ese show de Alice Cooper. Hablamos de una época en la que no sólo no existía Internet, sino que ni tan siquiera teníamos tampoco videos a nuestro alcance! Por lo tanto, lo único que te quedaba era contemplar las fotos de Alice en las páginas del Popu y soñar con vivir la experiencia en directo. Además, el morbo en esa gira era extraordinario: un sorprendente nuevo disco con mucha fuerza y muy buenas canciones (quien jamás haya escuchado Special Forces, debería remediar eso cuanto antes, ¡fantástico álbum!), y un extraño cambio de imagen para Alicia (volved a echar un vistazo a las fotos de aquellos años, ¡Alice era el rostro del vicio y la muerte!). Pero, desafortunadamente no pudo ser, y tuve que esperar varios años hasta que surgió otra oportunidad de ver en acción al legendario icono rockero.
Por todo ello, cuando Alice publicó un disco como Constrictor, con tanta garra y frescura, y se anunció su primer tour mundial en años, la sorpresa para sus fans fue mayúscula. Todo fue tan excitante en aquellos meses (finales del 86, principios del 87)... Recuerdo que escuché Constrictor centenares de veces. OK, quizá no fuese Killer o Love It To Death, pero para un fan de Alice, ese disco era una verdadera fiesta. Canciones como Teenage Frankenstein, Give It Up o Life and Death of the Party realmente te alegraban el día.
Poco antes de que se iniciase el tour, cualquier detalle sobre la gira que se avanzase en la prensa rockera era devorado con locura por los fans. Inicialmente se dijo que el ex-guitarrista de W.A.S.P. Randy Piper iba a formar parte de la nueva banda de Alice... ¡Randy Piper! Quizá en estos tiempos que corren el nombre de Randy Piper ya no le importe a nadie, pero para un metalhead fan de W.A.S.P., la posibilidad de ver a un tipo tan carismático como Randy en 1986 cubriéndole las espaldas a Alice era algo tremendamente excitante. Al final, parece ser que Alice y Randy no llegaron a entenderse, y el guitarrista se quedó fuera del tour. Mala suerte, pero de todos modos, Alice tenía un as oculto en la manga: nada menos que Kane Roberts. Y tiene gracia recordar ahora que el bajista en ese tour fue el petardo de Kip Winger (!!!).
Otro detalle importante era el show en sí, el vestuario, etc. Sabíamos que Alice Cooper llevaría a los escenarios de nuevo su pesadilla de Horror, pero ¡necesitábamos más datos! Lo primero que supimos fue que volvería a lucir el look de la gira de From The Inside. ¡Inmejorable!
Y por fin, el 21 de Marzo de 1987 llegó el gran momento para mí. Long Beach Convention Center de Long Beach (California). Una noche para la historia. Alice Cooper con el mejor show de la Tierra, y unos teloneros de lujo: Megadeth y nada menos que Tesla.
Jamás olvidaré esa noche. Un concierto masivo de Hard Rock, con el típico público metálico americano de la época, y un triple cartel espectacular. El show empezó ya en el mismo parking lot: heavies escuchando discos de Alice, Judas Priest y Mötley Crüe en sus coches a un volumen atronador, mujeres hard rockeras mostrando su lencería, docenas de limousines de estrellas de Los Angeles que se habían acercado a ver a Alice... Aquello no tenía nada que ver con la audiencia garrula de un Donington Festival, por ejemplo. En América, el público hard rockero tenía más glamour. Aunque naturalmente no faltaron incidentes violentos. En ese show en concreto murió un chico, al caer por un foso dentro del recinto.
Pero hablemos de música. Tesla fue la primera banda que tomó el escenario del Long Beach Convention Center, y me dejaron sin habla. Todavía no había tenido oportunidad de escuchar su disco de debut Mechanical Resonance, así que podéis imaginar lo sorprendente que fue ver a semejante banda en directo por primera vez, sin saber nada de su música. Creo recordar que en la correspondiente reseña del show les comparé con Bad Company, basicamente porque sonaban a Rock clásico 70's -desde luego no eran una banda metálica- y una característica que destacaba especialmente en su sonido era la excepcional voz de su vocalista, Jeff Keith. Dieciocho años después, Tesla es una de mis bandas favoritas de la historia y me siento feliz por haber podido verles en su primer tour. Aquel concierto fue tan impactante... Tocaron EZ Come EZ Go, Gettin Better, Cumin Atcha Live, Modern Day Cowboy... un balazo tras otro. Simplemente inolvidable.
Es curioso pensar en cómo han cambiado las cosas para el Rock con el paso de los años. En 1987, ibas a ver a una leyenda como Alice, y los teloneros de sus teloneros podían acabar convirtiéndose en una de las bandas de tu vida. Eso es algo que desde luego ahora no sucede muy a menudo. Tesla han mantenido siempre un nivel muy alto, pero yo tengo muy presentes sobre todo sus primeros discos. El segundo, The Great Radio Controversy, es mi favorito de su carrera. ¿Recordais el tema que abría ese álbum?, me refiero a Hang Tough... Dios, qué canción... Si tuviese que elegir los temas más emblemáticos de finales de los 80s, a nivel personal, sin duda Hang Tough estaría entre ellos.
También fue interesante ver a Megadeth aquella noche. No era un grupo que me hiciese perder la cabeza -siempre preferí a Metallica-, pero el disco que presentaban en ese tour (Peace Sells) era muy bueno. De hecho, sigue pareciéndome lo mejor que han grabado.
Y bien, cuando finalmente llegó el momento de ver a Alice en acción, debo decir que seguía sin creer que algo así pudiese suceder. Esperaba una cancelación de última hora, como me ha pasado con muchos otros artistas a lo largo de los años, pero esta vez tuve suerte, y Alice me obsequió con uno de los conciertos de mi vida. Tocó todos sus clásicos, sacó a pasear a su serpiente, lanzó globos llenos de sangre al público, atravesó con su pie de micro a un supuesto fotógrafo, fue guillotinado ante nuestros ojos... En fin, nos dio lo que esperábamos y mucho más. Fue como ver al Alice de los días de Billion Dollar Babies. Y su nuevo partner in crime, el musculoso Kane Roberts, demostró estar sobradamente a la altura de las circunstancias. Tan sólo os diré que fue tan emocionante como ver a Kiss en su gira de reunión. Al cabo de un tiempo publicaría otro gran disco, Raise Your Fist and Yell, más inspirado incluso que Constrictor, y un video muy recomendable grabado en el tour de retorno (The Nightmare Returns Tour).
Desde entonces, la carrera de Alice ha tenido algunos altibajos, pero ahora vuelve a atravesar un gran momento, y pronto volveremos a tenerle actuando por estas tierras. No deberíais perderos su nueva gira, promete ser emocionante.
8 de Mayo 2005

Cuando pienso en la escena rockera de principios de los 90, al margen de las superestrellas de la época siempre me vienen a la mente una serie de personajes que destacaron por su tremendo carisma, y que aparecieron en infinidad de ocasiones en las páginas del Popu. Hablo de gente como Angelo Moore, Jennifer Finch, Bam o Stephen Perkins, músicos brillantes, diferentes, especiales, cuyos nombres no conocen las masas, pero que sin embargo tienen más talento y personalidad que cualquier estrellón de tres al cuarto. Y en ese selecto grupo de personalidades muy relevantes en la escena underground de los 90, deberíamos incluir a Lori Barbero, la mujer más poderosa que he visto tras una batería. Lori era el alma de Babes In Toyland, aunque siempre destacó por su cuenta, al margen del grupo. Era mucho más que la batería de Babes, en aquellos años Lori se convirtió en uno de los rostros reconocibles del Rock alternativo.
La primera vez que vi a Lori en directo fue en el Reading Festival 91, el año en el que también actuaron Iggy Pop y Nirvana. Posteriormente volvería a ver a Babes varias veces en vivo, en España y de nuevo en Reading, y siempre fue un placer disfrutar con el entusiasmo que contagiaba Lori en los shows.
Muchos años después, Babes actuaron en España por última vez, y Lori decidió quedarse en el viejo continente al finalizar el tour, y recorrer Europa en tren sola, simplemente por diversión. Fue después de ese viaje, cuando tuve oportunidad de conocer realmente a esta gran mujer. Años antes había coincidido con ella varias veces en el backstage de conciertos y festivales, pero nunca había intercambiado más de cuatro palabras con ella.
Como fin de fiesta a dos meses muy intensos de recorrido a través de Europa, Lori decidió visitar Barcelona, y fue una semana de diversión contínua. Conocimos a personajes legendarios de la noche barcelonesa como Violeta La Burra (en la foto, junto a Lori), discutimos sobre la relevancia de los Rolling Stones en la historia del Rock (increiblemente, Lori no traga a los Stones, y para colmo considera que Mick Jagger es supergay), me contó historias de todos sus amigos, desde Phil Anselmo hasta Paul Westerberg, Dave Grohl o Kurt Cobain (un simple dato: Lori presentó Kurt a Courtney, algo de lo que por cierto no se enorgullece), se excitó al ver a su colega Tommy Stinson rockeando con Guns NRoses en Rio (en aquella época, acababa de caer en mis manos el famoso video del retorno de Mighty Axl en Rock In Rio), me habló de su lejano encuentro con Wendy O. a principios de los 80, bromeamos sobre Jason Everman (el mayor loser de los 90, un hombre que dejó a Nirvana y a Soundgarden justo antes de que cada banda alcanzase el estrellato) y multitud de cosas más, de hecho Lori es una storyteller tan interesante que quedó en el aire la idea de hacer una larga entrevista que todavía tenemos pendiente.
Desde entonces, he mantenido el contacto con ella, e incluso ha hecho alguna entrevista para el Popu (Lydia Lunch, Incubus). Lori tiene tantos contactos en el mundo del Rock, que es fácil para ella entrevistar a quien le apetezca. La entrevista con Lydia Lunch, sin ir más lejos, surgió del modo más casual. Lydia estaba pasando unos días en casa de Lori, y simplemente acabaron grabando una charla para el Popu.
Esta mujer ha conocido a tanta gente a lo largo de su vida, que hasta hace un par de años existía una web llamada Tell a Story, en la que amigos, conocidos y fans se limitaban a contar historias sobre Lori Barbero.
En estos últimos años, se ha mantenido en activo tocando con grupos locales, e incluso ha acompañado de gira a algún amigo suyo, como Har Mar Superstar.
Por ahora, Babes In Toyland no existen. Kat Bjelland se quedó con el nombre del grupo, hizo alguna actuación con dos mujeres anónimas y desapareció, para regresar al cabo de un tiempo con otra formación que no levantó demasiadas pasiones. Por lo que a mí respecta, Babes In Toyland no tienen ningún sentido sin Lori tras la batería, así que si algún día Bjelland decide reactivar el grupo sin Lori, deberíais boicotear esa farsa.
Mientras esperamos a que Lori regrese de gira a España con alguna banda potente, deberíais escuchar una vez más Fontanelle de Babes In Toyland, uno de los mejores discos de principios de los 90.
1 de Mayo 2005

No podía ser de otra forma. Los protagonistas de nuestra portada de Mayo son Queen. Se han oído toda clase de opiniones sobre la gira de Brian May y Roger Taylor con Paul Rodgers, pero al margen lo que piense cada uno, está claro que semejante acontecimiento merecía esa portada. En el correspondiente reportaje de diez páginas, Alberto Díaz, Xavi Martínez, Sergio Martos y quien escribe estas líneas, damos nuestra opinión sobre este tour. Los fans de Queen podréis disfrutar además las excelentes fotos de Luís Lecumberry.
Otro de los artículos destacables del nuevo Popu es el que le dedica J.L. Fernández a Nick Cave: a lo largo de seis páginas habla del momento actual de Cave y comenta toda su discografía.
Mickey Ribera por su parte entrevista a Marah, Sergio Del Río charla con Bam sobre la reciente visita de Bubble a Japón, recuperamos una entrevista de Thiago Pinto Corrêa Sarkis con John Bush antes de que Anthrax regresen a España con su formación original (¿tiene eso sentido?, ¡desde luego que sí!, será divertido ver a Belladonna de nuevo cantando con Anthrax, pero nadie debería olvidarse de la importancia que ha tenido John en la trayectoria de este grupo, y de veras espero que Scott Ian y Charlie Benante no se atrevan a dejarle a un lado), Alberto Díaz repasa algunas de las mejores pelis de vampiros de la historia, y Xavi Martínez tiene el honor de charlar con el entrañable cock-rocker Steve Sex Summers (Pretty Boy Floyd).
En el Popu de Mayo encontraréis además entrevistas con Alfredo Hernández (ex Kyuss, ex Queens Of The Stone Age), Juliette Lewis y Zakk Wylde.
Y, sí, este mes también hay No Me Judas.